4 tipos de vampiros emocionales (y cómo tratar con ellos)

tipos de vampiros emocionales

El mundo de las relaciones es algo complejo. En cada relación, tiene lugar un intercambio de energía entre las personas. Sin embargo, hay personas que la consumen toda.

Y es que existen personas que más que intercambiar, lo que hacen es robar la energía a los demás sin aportar nada a cambio. Éstas personas provocan una sensación de malestar y angustia cuando estamos con ellas, como si robaran nuestra energía y emociones positivas. Son lo que algunas personas conocen como vampiros emocionales.

Vamos a señalar cuatro tipos de vampiros emocionales que, por sus particulares características, pueden provocar una pérdida de energía a aquellos que se relacionan con ellas.

Tipos de vampiros emocionales

1. Tipos de vampiros emocionales: Narcisistas

En otro post ya mencionamos las características de este tipo de vampiro emocional. El narcisista tiene un sentido de la propia importancia exagerado y su necesidad de ser alabado y reconocido es infinita.

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Pero no debemos dejarnos llevar por esta descripción ya que el narcisista no siempre se muestra como una persona egocéntrica o maniática. De hecho, muchos narcisistas suelen ser encantadores, seductores, muy inteligentes y aparecer en el momento apropiado montados en su caballo blanco.

Y resulta difícil resistirse a uno de ellos, por lo que es probable que acabemos entre sus garras, pero hasta cierto punto. Cuando encontramos algo con lo que no estamos de acuerdo, cuando hacemos alguna crítica, el narcisista puede cambiar de actitud, distanciarse, castigarnos con su indiferencia o tratar de controlarnos. Y es cuando el príncipe se convierte en rana.

Por ello, para tratar con estos vampiros emocionales, lo que debemos hacer es no dejarnos engañar, no pensar que se preocupan de corazón por nosotros y, por supuesto, no pensar que podremos cambiarlo.

El narcisista siempre va a quererse, atenderse y dedicarse a sí mismo, por encima de todas las cosas y exigirá que tu hagas lo mismo. Por lo tanto, es importante no poner ni una pizca de nuestra autoestima en manos del narcisista.

2. Tipos de vampiros emocionales: Amigos del drama

Para estos vampiros emocionales todo es extremo. Cualquier pequeño incidente puede ser una catástrofe y, tan pronto están en la “cresta de la ola” como en el fondo del pozo.

Su vida es caótica, como una montaña rusa emocional. Tienen rasgos histriónicos y pueden suponer una gran sobrecarga para aquellos con los que se relacionan.

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Cuando nos encontramos con un amigo del drama, lo mejor que podemos hacer es establecer límites y no dejarnos llevar por su torrente emocional. Respirar profundamente y mantener la cabeza fría y la serenidad son dos habilidades necesarias para tratar con ellos.

3. Tipos de vampiros emocionales: Pasivos-agresivos

Seguro que alguna vez te has cruzado con estos vampiros emocionales. Suelen ser personas que acumulan mucha ira pero la exteriorizan con una sonrisa de oreja a oreja y con una fachada de tranquilidad.

En realidad son personas con una gran hostilidad, que dulcifican con sutilezas. Suelen ser evasivos en sus respuestas, utilizar el sarcasmo y, a pesar de su apariencia de no haber “roto un plato”, saben perfectamente dónde dar para que duela. Necesitan sentir que tienen el control de la situación.

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Para tratar con estas personas, vamos a necesitar confiar en nuestra intuición y no guiarnos por lo que nos digan el resto de los sentidos. Puede que te comunique algo con dulzura y tranquilidad pero, si en el fondo no nos convence, es a este sentimiento al que debemos atender. Además, debemos ser concretos en nuestros mensajes y en aquello que nos molesta de su comportamiento.

4. Tipos de vampiros emocionales: Víctimas acomodadas

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Este tipo de vampiro emocional siempre tiene problemas. Cuando no es una cosa, es otra, pero siempre requiere la comprensión y la ayuda de los demás, parece que nunca “levanta cabeza“.

Nosotros, en un acto de cariño o buena voluntad, tratamos de ayudarle en todo lo que está en nuestra mano, pero los problemas parecen salir de debajo de las piedras. Su necesidad de ayuda consume nuestros recursos de forma indefinida.

Muchas personas sienten debilidad por estos tipos de vampiros emocionales. Ver a alguien en problemas, sentir compasión e intentar ayudarle a solucionarlos, es un gesto muy noble, pero debemos tener cuidado, porque en este caso, cuando creamos haber conseguido algún avance, volverá a pedirnos ayuda con un asunto nuevo.

A la hora de relacionarnos con ellos debemos tener claro que estos vampiros emocionales no solucionarán sus problemas porque, en realidad, no quieren solucionarlos. Se encuentran en algún cómodo lugar entre la autocompasión y el victimismo, y no piensan salir de ahí, así que antes de invertir tiempo y energía, reflexiona sobre si llevará a alguna parte.

Hay que tener en cuenta que la mayoría de estas personas no tratan de hacernos daño con su actitud. Los vampiros emocionales no son conscientes de su comportamiento en este sentido y rara vez tienen malas intenciones.

Probablemente, en algún momento de su pasado, ocurrieron una serie de circunstancias que les llevaron a ser como son. Por eso es importante no criticarles y mantener una actitud serena cuando tratamos con ellos.

Aprender a identificar a estos cuatro tipos de vampiros emocionales, saber cómo relacionarnos con ellos y mantener los límites necesarios para que no consuman toda nuestra energía, son las claves.

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Licenciada en Psicología Clínica, formación en Inteligencia Emocional, Psicología General Sanitaria y Community Management. Apasionada de los complejos mecanismos de la mente y el comportamiento humanos. Creadora y administradora de la web Psicología en el Bolsillo.

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