9 pasos para mejorar tus habilidades comunicativas

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Cuando entablamos una conversación con otra persona, no importa la relación que mantengamos con ella, cada una de las dos tiene un pasado, unas circunstancias y unas habilidades propias y diferentes. La habilidad para comunicarnos, como todas las habilidades, es entrenable.

Para aprender a entrenar las habilidades comunicativas, hoy señalamos algunos consejos.

Mejorar las habilidades comunicativas en 9 pasos

1. Escucha

Muchas veces, cuando nos encontramos enfrascados en una discusión, estamos tan preocupados por comunicar nuestro punto de vista propio que no nos damos cuenta de que, en realidad, no estamos prestando atención a lo que el otro está diciendo.

Y no sólo eso. Al intentar hablar todo el rato, también impedimos que la otra persona nos escuche porque producimos en ella el mismo efecto, y ella también estará preocupándose por que la escuchemos. Por ello, para mejorar las habilidades comunicativas, lo primero de todo es escuchar lo que el otro tiene que decir.

2. Pero escucha de verdad

Que hayas dejado de intentar exponer tu opinión todo el rato no significa que estés escuchando. Sí, has dejado de hablar, pero todo lo que te gustaría decir sigue dando vueltas dentro de tu cabeza por lo que, no, no estás escuchando.

Muchos terapeutas utilizan una técnica llamada “reflejo” que consiste en reformular lo que el otro acaba de decirnos. Hay que utilizarla con moderación y en un tono que no transmita hostilidad o burla.

Con esta técnica conseguimos dos cosas: la primera, nos aseguramos de que estamos escuchando realmente lo que el otro está diciendo, y la segunda, nos concede un poco de tiempo para asimilar lo que nos ha dicho y elaborar una respuesta de forma más coherente y meditada.

Te recomiendo que leas también: Escuchar no es lo mismo que oír. La escucha activa

3. Se honesto

Y es que no hay nada peor que mentir. Habrás escuchado alguna vez el refrán de “se pilla antes a un mentiroso que a un cojo”. Pues la sabiduría popular no se equivoca.

Mantener una mentira es como una bola de nieve que crece con el tiempo y, en una conversación, sobre todo si está “empapada de emociones”, te costará mucho más esfuerzo seguir manteniéndola. Es muy probable que en un momento dado metas la pata y la otra persona se de cuenta de que mientes.

No hace falta que te diga las consecuencias que puede tener. Desde provocar su enfado hasta la pérdida de confianza total. Lo mejor es ser honesto. Soy de las personas que opina que todo se puede decir, siempre que sea desde el respeto y la consideración.

4. Presta atención al lenguaje no verbal

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No es lo que dices, sino cómo lo dices. El tono de voz, el volumen, el contacto visual, el espacio, la postura, etc. son aspectos del lenguaje no verbal que nos pueden aportar mucha información cuando nos comunicamos con alguien.

Mejorar las habilidades comunicativas pasa por aprender a detectar estas señales. No es una tarea de un día, pero te ayudará a conocer a la otra persona.

No olvides que tú mismo también emites mensajes no verbales y debes encargarte de que estén acordes con el mensaje que transmites a través de las palabras.

Puedes leer: Lenguaje no verbal, tres aspectos importantes

5. La conversación es aquí y ahora

Cuando tenemos una discusión con otra persona, podemos empezar tratando un tema del presente y terminar sacando trapos sucios de hace años. Tenemos que evitar caer en esta trampa, ya que la conversación puede convertirse en un constante ir y venir de reproches que no van a llevar a ninguna parte y que empeorará la situación.

Centrarnos en el aquí y el ahora, en el tema que nos ocupa ahora y argumentarlo con información que sea relevante a ese tema, no irnos por las ramas, es fundamental.

Unas buenas habilidades comunicativas implican saber encauzar la conversación y evitar que derive en otros temas que no son relevantes en este momento.

6. Evita la emocionalidad

Es muy complicado, por no decir imposible, comunicarnos de forma correcta cuando estamos invadidos por emociones muy intensas. Tener una conversación estando, por ejemplo, muy enfadado, hará que estemos a la defensiva, que nos tomemos cualquier palabra como una ofensa y respondamos de acuerdo a nuestro estado.

Por ello, lo mejor es mantener las emociones al margen de la conversación. Si nos resulta difícil tratar el tema con relativa serenidad, podemos dejar la conversación para otro momento en el que estemos más tranquilos.

Hay que recordar también, no tomar decisiones en una conversación “acalorada”, y mucho menos si son importantes. El mismo consejo de antes. Pospón la decisión hasta que la hayas meditado con calma y con tus cinco sentidos a pleno rendimiento.

También puedes leer: 4 consejos para una mejor toma de decisiones

7. Aprende a ceder

Seguro que más de una vez te has encontrado manteniendo una conversación o discusión, que se ha puesto tensa, porque las dos partes querían terminar llevando la razón. Es un comportamiento motivado por el orgullo y que no tiene ningún sentido.

Aprender a cerder, a admitir que no siempre tenemos la razón y reconocerlo, no supone ningún riesgo para nosotros. Todo lo contrario. Reconocer que nos equivocamos nos hace mucho más humanos y nos acerca a los demás. Tener siempre razón es imposible y el único que se beneficia de ello es el orgullo.

8. Mejor con humor

Entre las buenas habilidades comunicativas se encuentra el saber cuándo introducir la nota de humor en la conversación. Un comentario divertido en el momento apropiado alivia tensiones, relaja la emocionalidad del momento y nos permite serenarnos un poco.

Hay que saber muy bien cuándo hacerlo y de qué forma para evitar que la otra parte piense que nos estamos burlando o que no estamos tomando en serio la conversación.

9. Algo más que hablar

Y es que, normalmente, las conversaciones o discusiones serias, tratan de temas importantes para nosotros. Por ello, el objetivo de la conversación tiene que estar presente.

Para solucionar algún problema o conflicto, muchas veces tenemos que llegar a acuerdos y “negociar” con la otra persona. Negociar y llegar a acuerdos significa que los dos van a aportar parte a la solución.

Alcanzar los objetivos que buscamos en la conversación, ya sea alcanzar algún trato, solucionar un problema, hacer una petición o, simplemente aclarar determinados aspectos, sea cual sea el objetivo, una conversación habrá tenido éxito si, como poco, nos acerca un poco más a esa meta.

Aprender habilidades comunicativas no es una cuestión de un par de días. Pero con interés y constancia, podemos manejarnos mejor en estas situaciones.

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Licenciada en Psicología Clínica, formación en Inteligencia Emocional, Psicología General Sanitaria y Community Management. Apasionada de los complejos mecanismos de la mente y el comportamiento humanos. Creadora y administradora de la web Psicología en el Bolsillo.

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