La sonrisa de Duchenne. La sonrisa más social

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Existe una forma de sonreír genuina. Una forma de sonreír que no puede generarse voluntariamente. Esta forma de sonreír involucra a zonas primitivas y emocionales del cerebro, en contraposición a la forma de sonreír forzada, que involucra a la corteza motora.

Nos referimos a la sornisa de Duchenne. Duchenne fue un médico francés y el primero en describir esta forma de sonrisa genuina. ¿Por qué no puede ser forzada esta sonrisa?. Pues porque al sonreír de forma espontánea, contraemos un músculo que se encuentra al rededor del ojo, el músculo orbicular, y es muy complicado contraer este músculo de forma voluntaria.

De esta forma, podemos saber cuándo una sonrisa es natural y cuándo es fingida, si la persona que sonríe contrae este músculo o no.

Pues bien, un estudio reciente ha encontrado que las personas empáticas suelen mostrar este tipo de sonrisa y que esta sonrisa facilita el establecimiento de relaciones nuevas.

La sonrisa de Duchenne es la que contrae las comisuras de los labios hacia arriba y hace que los ojos se rasguen, por lo que es fácil detectarla y diferenciarla de una sonrisa menos “sincera”.

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La investigación reveló que las personas detectamos con más facilidad las emociones positivas en los demás que las negativas y que la sonrisa genuina era una señal de cooperación y afiliación.

Al exponerse a personas extrañas, los participantes del estudio, se sintieron más cómodos cuando el extraño mostraba emociones positivas (incluida la sonrisa de Duchenne). En concreto, la admiración fue la emoción que se consideró más atractiva.

La Dr. Belinda Campos, quien dirigió la investigación, dijo: “Nuestros resultados proporcionan nueva evidencia de la importancia de las emociones positivas en contextos sociales y destacan el papel que las emociones positivas desempeñan en el desarrollo de nuevas relaciones sociales. La gente está muy en sintonía con las emociones positivas de los demás y pueden ser más sensibles a las emociones positivas de los demás que a las emociones negativas “.

El estudio fue publicado en la revista Motivation and Emotion (Campos et al., 2015).

Imágenes: Pixabay

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Licenciada en Psicología Clínica, formación en Inteligencia Emocional, Psicología General Sanitaria y Community Management. Apasionada de los complejos mecanismos de la mente y el comportamiento humanos. Creadora y administradora de la web Psicología en el Bolsillo.

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