Perfeccionismo: ¿Defecto o virtud?

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Hasta ahora se pensaba que el perfeccionismo era una virtud admirable y que contribuía a realizar las tareas de forma más precisa. Pues bien, un estudio revela que dependiendo de qué tipo sea el que actúe, será beneficioso o perjudicial.

Y es que un cierto tipo de perfeccionismo se ha relacionado con la depresión, la ansiedad y los trastornos alimenticios. Se trata del perfeccionismo al que nos referimos cuando existe la necesidad ansiosa de hacer las cosas de forma perfecta.

Este tipo de perfeccionismo conlleva la preocupación constante por alcanzar expectativas excesivamente altas, lo cual se traduce en un mayor número de fracasos, con el consiguiente daño a la autoestima.

Los psicólogos que llevaron a cabo el estudio encontraron que este rasgo de la personalidad se relacionaba con un mayor estrés laboral y burnout (sentimiento de “estar quemado”). Señalaron que esta relación puede deberse a numerosos episodios de gran esfuerzo que quedan sin recompensa en el ámbito laboral de estas personas.

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Entonces, ¿el perfeccionismo es “malo”?

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No del todo. Este rasgo de personalidad también existe en una versión más positiva y menos extrema.

Existen perfeccionistas que, cuando se fijan metas ambiciosas, se centran más en trabajar proactivamente y prestan menos atención a la ansiedad. Estas conclusiones provienen de una revisión de 43 estudios diferentes realizados durante 20 años.

El Dr Andrew Hill, autor principal del estudio, dijo:

“Las preocupaciones perfeccionistas despiertan los temores y las dudas sobre el rendimiento personal, lo cual crea estrés, que puede conducir al desgaste y la persona se vuelve cínica y deja de preocuparse. También puede interferir con las relaciones y hacer que sea difícil hacer frente a los contratiempos, porque cada error es visto como un desastre “.

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El perfeccionismo ansioso se ha relacionado con todo tipo de problemas de salud como depresión, ansiedad, trastornos de la alimentación e incluso la muerte prematura. La mayoría de la gente tiene alguna tendencia hacia el perfeccionismo en algún aspecto de su vida.

El Dr. Hill dijo:

“La gente tiene que aprender a desafiar las creencias irracionales que subyacen a las preocupaciones perfeccionistas, mediante el establecimiento de metas realistas, aceptando el fracaso como una oportunidad de aprendizaje, y perdonándose a sí mismos cuando fallan. La creación de entornos donde la creatividad, el esfuerzo y la perseverancia son valorados, también ayudaría “.

La investigación fue publicada en el revista Personality and Social Psychology Review (Hill & Curran, 2015).

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Licenciada en Psicología Clínica, formación en Inteligencia Emocional, Psicología General Sanitaria y Community Management. Apasionada de los complejos mecanismos de la mente y el comportamiento humanos. Creadora y administradora de la web Psicología en el Bolsillo.

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