¿Qué papel cumple el aspecto físico a la hora de elegir pareja?

aspecto físico

¿Es el aspecto físico determinante en nuestra elección de pareja?. ¿Preferimos personas físicamente atractivas en nuestras relaciones?. ¿Por qué?. La psicología social puede aportarnos algunas pista sobre ello.

Aspecto físico y atracción

Y es que, si nos dan a elegir entre dos personas que compartan el resto de características pero una sea más atractiva que la otra, elegiremos casi con seguridad a la persona más atractiva.

Parece ser algo universal y que aparece en otros tipos de relaciones interpersonales, no solo en las relaciones sentimentales. En un estudio de Dion y Berscheid (1974), los niños preferían a niños atractivos para entablar amistad con ellos, percibiendo a los que no lo eran como más agresivos y menos amistosos. ¿Será nuestra tendencia a asociar la belleza con la bondad, como ocurre en el “efecto halo”?

Puedes conocer más sobre este efecto: ¿Lo bello siempre es bueno?: No, es el “efecto halo”

En cualquier caso, el aspecto físico suele ser un factor bastante importante a la hora de determinar si empezamos una relación con alguien. Existen otros factores que determinan la atracción que existe entre dos personas pero hoy vamos a centrarnos solo en el atractivo físico.

Aspecto físico y género

¿Dan los hombres más valor al aspecto físico que las mujeres?. Es una creencia popular bastante extendida que así es, pero lo cierto es que la investigación también apoya esa creencia. Los hombres dan más valor al aspecto físico a la hora de elegir pareja que las mujeres en muchas culturas.

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La teoría socioevolucionista trata de dar una explicación a este hecho (Buss, 1994). Según esta teoría, elegimos de forma inconsciente a personas que percibimos como mejor preparadas para tener descendencia. De esta forma, los hombres valorarían el aspecto físico, la juventud, unas proporciones concretas de cintura y cadera, y un aspecto facial “aniñado”, porque serían (siempre en el marco de esta teoría) indicadores de que poseen buenas capacidades reproductivas.

Las mujeres por su parte, también valoran el aspecto físico de los hombres pero en este caso, lo hacen en función de la capacidad de crianza de su descendencia. Así, hombres con estructura corporal atlética y con rasgos faciales masculinos e indicadores de madurez, serían percibidos como más atractivos por considerarlas características indicadoras de que el hombre será capaz de comprometerse en la crianza y protección de la descendencia.

¿Podría esto explicar la creencia de que muchos hombres tienen debilidad con determinadas partes del cuerpo de la mujer y que las mujeres tienen debilidad con los “tipos duros”?

¿Qué hace a una persona atractiva físicamente?

El atractivo físico es algo muy subjetivo y puede variar mucho de una persona a otra. Tanto es así que la investigación no ha logrado determinar con exactitud qué rasgos son los que las personas consideran más atractivos.

En cuanto a las mujeres, la investigación señala que un rostro aniñado (ojos grandes, nariz y barbilla pequeña, y sonrisa amplia) o con características de madurez (pómulos grandes o cejas altas) es considerado atractivo por los hombres en diferentes culturas. Por otra parte, una gran estatura en las mujeres sería valorado como menos atractivo.

En cuanto a los hombres hay menos consenso. Algunos estudios señalan que una mandíbula ancha resulta atractivo para las mujeres mientras que otros mencionan unos rasgos ligeramente feminizados.

Otros factores como la familiaridad, es decir, las caras “comunes”, las que estamos más acostumbrados a ver, o la simetría del rostro, también suman atractivo.

¿Por qué nos gustan más las personas guapas?: Algunas explicaciones teóricas

Algunas teorías nos ofrecen su particular explicación acerca de por qué nos sentimos atraídas por personas con un aspecto físico agradable, por qué nos gustan “los/las guapos/guapas”.

En primer lugar algo que avanzábamos al principio del artículo. La tendencia a atribuir características positivas a las personas guapas (efecto halo). La investigación ha señalado que no funciona en todos los aspectos de las personas por igual:

  • Cuando se trata de atribuir características de sociabilidad, como que la persona sea extravertida o simpática, nos dejamos influir bastante por este efecto de forma que, cuanto más guapas sean, más sociables pensamos que son.
  • Cuando se trata de atribuir características más internas como su nivel intelectual, solo nos guiamos en parte por el efecto halo.
  • Por último, cuando se trata de características sobre su integridad, bondad u honradez, el efecto halo a penas nos influye.

Y es que las influencias que recibimos a lo largo de la vida son múltiples y, si bien es cierto que en las películas, el “bueno” suele ser guapo y el “malo” suele ser poco agraciado, también es verdad que, a una persona muy atractiva también solemos atribuirles rasgos negativos como que sea superficial, materialista o egocéntrica.

Un curioso estudio de Sigelman y colbs (1986) señaló que los políticos varones eran mejor valorados cuando eran atractivos y en el caso de las mujeres sucedía al revés, cuanto más atractivas eran peor valoración tenían.

En segundo lugar, podría ser que el hecho de relacionarnos con personas atractivas favorezca la imagen que los demás tienen de nosotros lo que, según la investigación, ocurre especialmente en el caso de los hombres (Sigall y Landy, 1973), aunque los resultados no son concluyentes.

Debemos tener en cuenta también que, muchas veces, rodearnos de personas atractivas puede comprometer nuestra autoestima al sentirnos en inferioridad, lo que podría llevarnos a evitar que nuestra pareja “nos hiciera sombra” en ese sentido.

Aprende más sobre la autoestima: Autoestima baja: Causas y consecuencias de apreciarse poco

Otra posible explicación puede ser que las personas atractivas se comporten de una forma que las haga de verdad más atractivas. Por ejemplo, en el caso en que las mujeres perciben a un hombre más atractivo si éste ha tenido más relaciones con mujeres y de mayor duración (Reis y colbs, 1980), cosa que no ocurre si son las mujeres las que tienen más relaciones.

Y no podemos olvidar tampoco la profecía autocumplida (efecto Pigmalión). Si al percibir a una persona atractiva consideramos que también es simpática, nos comportaremos con ella de forma en que, efectivamente, sea simpática con nosotros.

Puedes leer más: Cuando tus expectativas alteran la realidad: El efecto pigmalión

En conclusión, sea como sea, lo que es claro es que el aspecto físico “cuenta” a la hora de elegir a la persona con la que entablamos una relación de pareja, ya sea por mecanismos inconscientes que se aseguren de nuestra descendencia o por influencia cultural o social.

Por suerte, y hasta que la investigación señale lo contrario, podremos seguir diciendo aquello de que “la belleza está en los ojos del que mira”.

Ref:

Dion, K y Berscheid, E. (1974). Physical attractiveness and peer perception. Sociometry, 7, 1-12

Buss, D.M. (1994). The strategies of human mate selection. American Sciencist, 82, 238-249

Moya, M. (2007). Psicología social. Madrid: McGraw Hill

Imágenes: Pixabay

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Licenciada en Psicología Clínica, formación en Inteligencia Emocional, Psicología General Sanitaria y Community Management. Apasionada de los complejos mecanismos de la mente y el comportamiento humanos. Creadora y administradora de la web Psicología en el Bolsillo.

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