Quiero dejar de fumar, tengo mis motivos

dejar de fumar

Conocer cuáles son los motivos que nos empujan a dejar de fumar, es una de las partes más importantes del proceso. Esta motivación debe ser intrínseca, es decir, debe nacer de nosotros mismos y, en ningún caso, responder a motivaciones externas o al interés de otras personas.

Es por eso que hoy nos vamos a centrar en estos motivos para dejar de fumar. Los perjuicios de fumar son conocidos por todos, en mayor o menor medida y, además, centrarnos en motivaciones positivas en lugar de negativas, da mejores resultados. Así que allá vamos:

La motivación para dejar de fumar

1. Dejar de fumar: “Lo tengo decidido”

Este punto es fundamental. No debemos tener ninguna duda al respecto.

Está claro que podemos tener sentimientos encontrados sobre el proceso de dejar de fumar, dudas sobre si lo conseguiremos o no, con su correspondiente inseguridad, o que tengamos días en los que sintamos que “nos apetece seguir fumando”. Lo importante es tenerlo claro a nivel racional, querer dejarlo sinceramente.

2. Dejar de fumar: “Y lo tengo decidido porque…”

Es en este punto en el que tenemos que encontrar todas aquellas razones por las que hemos decidido dejar de fumar.

Además de los efectos perjudiciales de este hábito, que cuentan y mucho pero no los vamos a tratar aquí, debes buscar razones por las que consideras que es necesario dejar de fumar y que sean las que te han llevado a ti a tomar esa decisión.

Aquí van unos cuantos ejemplos de motivaciones para dejar de fumar. Cada uno debe identificarse con los suyos propios:

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  • Me voy a sentir más sano desde el minuto uno
  • Voy a tener más energía y mejor concentración
  • Voy a recuperar mis sentidos del olfato y el gusto
  • Voy a dormir mejor (el tabaco hace que el sueño sea más superficial)
  • Voy a dejar de mancharme los dientes y mi aliento volverá a ser fresco
  • Voy a toser menos y a respirar mejor
  • Mi familia, amigos y compañeros se sentirán orgullosos de mí
  • Yo mismo me sentiré orgulloso
  • Voy a tener más control sobre mi vida
  • Voy a dejar de exponer a los demás al humo del tabaco que fumo
  • Si me quedo embarazada, mi bebé estará más sano
  • Voy a contar con más dinero al mes ( 4 euros/paquete de media, un paquete al día, multiplica…)
  • Dejaré de preocuparme por “cuándo podré salir a fumar” o “cómo fumaré si en tal sitio está prohibido”
  • Dispondré de todo el tiempo que dedico a fumar, comprar tabaco, etc, para mí.
  • Subiré escaleras sin dejarme el aliento y fatigarme (quien dice subir escaleras, dice cualquier ejercicio o actividad física en la que ahora te sofocas por ser fumador)
  • Mi casa, mi pelo, mi ropa y mi piel, dejarán de oler a tabaco
  • Mi pelo y mi piel tendrán mejor aspecto
  • No vaciaré mas ceniceros
  • Y así, una larga lista.

Encuentra todas las que creas que te motivan a ti.

3. Dejar de fumar: “Así que lo voy a apuntar, para que no se me olvide”

Porque en el proceso de dejar de fumar, y cuando el craving ataca (craving es la necesidad de llevar a cabo la conducta, en el caso de fumar, lo que se conoce como “mono”), tendemos a olvidar o restar importancia a todos los beneficios y perjuicios de encenderse un cigarro.

Es por ello que, todos aquellos motivos que hayas encontrado en el punto anterior, debes escribirlos en papelitos y colocarlos en los lugares donde habitualmente fumas o guardas el tabaco.

Cuando quieras fumarte un cigarro, no podrás evitar encontrarte la lista y recordar todo aquello por lo que tomaste la compleja decisión de dejar de fumar y que, encendiendo ese cigarro, tirarás por la borda.

4. Dejar de fumar: “Y además, voy a….”

Lo que hemos expuesto aquí es sólo una lista de motivos. Para dejar de fumar, lo más probable es que tengas que contar con otras estrategias y recursos complementarios e, incluso, contar con la ayuda de tu médico.

No lo dudes. Si la decisión es firme, recurre a las herramientas que consideres que vas a necesitar ya que probablemente, es una de las mejores inversiones (si no la mejor) que vas a hacer en tu vida.

Te invito a que leas también: 4 consejos para una mejor toma de decisiones

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Licenciada en Psicología Clínica, formación en Inteligencia Emocional, Psicología General Sanitaria y Community Management. Apasionada de los complejos mecanismos de la mente y el comportamiento humanos. Creadora y administradora de la web Psicología en el Bolsillo.

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