Ser creativo: “Seis sombreros para pensar”

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La sociedad en la que vivimos cambia a un ritmo frenético. Se hace cada vez más necesario contar con individuos capaces de adaptarse a estos cambios y de desarrollar pensamientos y conductas creativas.

Ser creativo, ¿para qué?

A pesar de que empezamos a reconocer esta necesidad, son mínimos los ámbitos en los que encontramos verdaderas posibilidades de ser creativos o de desarrollar esta habilidad.

Los sistemas educativos tratan de fomentar la creatividad en los alumnos en un grado muy pequeño puesto que, al final, el objetivo sigue siendo formar a los alumnos con el fin y los métodos tradicionales. En este ámbito, necesitamos que los alumnos desarrollen pensamiento creativo desde el principio de su educación.

En cuanto a nuestra vida cotidiana, tendemos a dedicar nuestro tiempo de ocio a las mismas actividades que, en su mayor parte, son actividades pasivas que no requieren originalidad por nuestra parte.

En nuestra cultura sucede algo similar. Nos dejamos llevar por las modas que van y vienen, desde la ropa que nos ponemos hasta los libros que leemos.

Es cierto que existen perfiles creativos en las empresas y en algunas áreas concretas de la sociedad, pero siguen siendo minoritarias. Pensemos hasta dónde podríamos llegar si todos pudiéramos desarrollar nuestro pensamiento creativo, si todos fuéramos capaces de ser creativos en todos los ámbitos de nuestras vidas.

La técnica de los Seis Sombreros

Edward de Bono, psicólogo maltés, ha dedicado buena parte de su trabajo a desarrollar técnicas y herramientas que nos permitan estimular lo que él denomina “pensamiento lateral”, que se refiere a una forma original e imaginativa de resolver problemas.

En su libro “Seis sombreros para pensar”, nos describe una sencilla técnica para ampliar la perspectiva con la que exploramos y tratamos de solucionar problemas, permitiéndonos alcanzar soluciones más creativas y originales. La técnica se puede utilizar por varios participantes o de forma individual.

En la técnica disponemos de seis sombreros, cada uno de un color diferente. Debemos hacer uso de los mismos cuando nos enfrentemos a una toma de decisión, cuando pretendamos encontrar una solución a un problema determinado, cuando busquemos alternativas diferentes a las disponibles o para analizar una situación desde diversas perspectivas.

Los colores de los sombreros determinan la perspectiva desde la cual debemos analizar el problema. Los colores son los siguientes:

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  • Sombrero blanco: Cuando nos ponemos el sombrero blanco, debemos enfocar el problema en base a los datos objetivos, es decir, focalizarnos en los hechos y datos, analizar la información de forma imparcial.
  • Sombrero rojo: Este sombrero nos permite analizar el problema desde el punto de vista subjetivo, es decir, atendiendo a nuestras emociones, nuestros sentimientos, aquello que nos dice nuestra intuición. No tenemos que justificar las respuestas, el objetivo es que el aspecto emocional del problema pueda aparecer sin ser juzgado.
  • Sombrero negro: Este color nos indica que debemos atender a los aspectos negativos del problema. No solamente tratar de ser críticos y prudentes con respecto al tema en cuestión sino que debemos plantearnos que algo puede salir mal y por qué. Es el sombrero del juicio negativo sobre el problema.
  • Sombrero amarillo: Este color es justamente el opuesto al negro. Cuando usamos el sombrero amarillo debemos pensar en todo aquello que puede salir bien, ser optimistas, enfocarnos en los beneficios, en lo que va a funcionar y por qué.
  • Sombrero verde: Es el sombrero del pensamiento lateral, de la creatividad en sí misma. Cuando lo usamos, debemos sacar todo nuestro poder creativo o utilizar técnicas para encontrar las respuestas más originales, cualquier posibilidad que imaginemos, ideas y conceptos nuevos.
  • Sombrero azul: El sombrero azul es el que organiza a los demás. A este color le corresponde gestionar los turnos, el tiempo de uso de el resto de sombreros, resumiendo ideas y conclusiones.

El orden de utilización suele ser el señalado en la imagen. Esta técnica nos permite analizar problemas o situaciones desde muchas perspectivas diferentes, lo cual abre el abanico de posibles soluciones porque no lo analizamos solo desde una, que suele ser lo habitual.

Esta técnica tiene muchas aplicaciones, además de ayudarnos a resolver un asunto de forma más creativa. Podemos, por ejemplo, utilizarla para tomar decisiones, para construir nuestras opiniones con mucha más reflexión o para analizar cualquier tipo de situación, entre otras.

¿Te atreves a llenar tu vida de posibilidades?

Imagen: Pixabay

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Licenciada en Psicología Clínica, formación en Inteligencia Emocional, Psicología General Sanitaria y Community Management. Apasionada de los complejos mecanismos de la mente y el comportamiento humanos. Creadora y administradora de la web Psicología en el Bolsillo.

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