Terapia dialéctica conductual (DBT): Tratamiento para emociones extremas

terapia dialéctica conductual

A pesar de que fue desarrollada con el objetivo de tratar el trastorno límite de personalidad, la terapia dialéctica conductual se utiliza también para otro tipo de trastornos.

Una terapia para regular emociones

Fue desarrollada en la década de los 80 por Marsha M. Linehan, quien consideraba que la característica central del trastorno límite de personalidad era la incapacidad de la persona de regular sus emociones. La terapia dialéctica conductual (DBT) tiene como finalidad que el individuo desarrolle las herramientas que le capaciten para dicha regulación emocional.

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Para Linehan, la incapacidad de regulación emocional tiene su origen en lo que denomina como “entornos invalidantes”, que son aquellos en los que el entorno familiar de un niño no responde a sus necesidades internas. Los entornos invalidantes provocan las siguientes carencias en el niño:

  • No le enseñan a regular su activación emocional ni a categorizar las emociones (es decir, a controlar la intensidad de sus emociones y a identificar cada una)
  • No enseñan al niño a tolerar el malestar emocional
  • No enseña al niño a confiar en sus emociones para interpretar el mundo que le rodea
  • Se enseña al niño a considerar inválidas sus experiencias emocionales

Todos estos puntos se traducen en la desconfianza del niño en sus propias emociones (tiene dificultad para identificarlas, manejarlas y asociarlas a situaciones apropiadas) y en la necesidad de buscar “pistas” en el exterior sobre cómo debe sentirse y actuar.

Características de la Terapia Dialéctica Conductual (DBT)

La característica central de la DBT es el interés en “reconciliar” los polos supuestamente opuestos de aceptación y cambio, planteando a la persona que el cambio solo puede ocurrir si hay aceptación (de lo que uno mismo es). Además:

  • El terapeuta ofrece apoyo y orientación para ayudar al paciente a identificar y conceder el valor que tienen sus puntos fuertes
  • La DBT es un tipo de terapia congitivo-conductual, se trabaja con la modificación de pensamientos y creencias distorsionadas y se enseñan habilidades psicosociales al paciente.

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  • La relación terapéutica es colaborativa, tanto paciente como terapeuta pueden tratar de resolver los problemas activamente de forma conjunta.

Cuatro módulos principales de tratamiento

La terapia dialéctica conductual se compone de cuatro módulos:

  • Mindfulness: Componente básico para desarrollar el resto de los módulos. La atención plena es necesaria para que el paciente aprenda a no juzgar y aceptar sus emociones, sin culparse, sin invalidarlas y aprendiendo a tolerar situaciones que producen malestar.

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  • Tolerancia al malestar: En línea con el punto anterior, aprender a enfrentar las situaciones que producen malestar sin tratar de cambiarlas o resistirse a ellas. Mediante la atención plena, se aprende a permanecer en el momento presente sin juzgarlo y, en el caso de situaciones que producen malestar emocional, no se entra a valorar si le parecen bien o no, simplemente se aprende a no evitarlas ni dejarse abrumar por ellas, permitiendo una mejor interpretación de las mismas.
  • Efectividad interpersonal: En este módulo se enseñan al paciente habilidades interpersonales con un fuerte componente de asertividad. El paciente aprende a pedir lo que necesita, a decir que no y a hacer frente a los conflictos interpersonales, en situaciones en las que encuentre especial dificultad.

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  • Regulación emocional: El paciente aprende a identificar y poner nombre a las emociones, a reducir su vulnerabilidad a las mismas y a prestar atención a emociones presentes, entre otras.

La terapia dialéctica conductual combina tanto terapia individual como terapia de grupo. Durante la terapia individual se examina el caso concreto del paciente, y se establecen prioridades en cuanto a los aspectos que tratar. Además se practican las habilidades que se entrenarán en las sesiones de grupo, que son los módulos indicados arriba.

Imágenes: Pixabay

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Licenciada en Psicología Clínica, formación en Inteligencia Emocional, Psicología General Sanitaria y Community Management. Apasionada de los complejos mecanismos de la mente y el comportamiento humanos. Creadora y administradora de la web Psicología en el Bolsillo.

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