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Relaciones de pareja que nos cambian: El efecto Miguel Ángel

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el Efecto Miguel Ángel

En mayor o menor grado, para bien o para mal, las relaciones de pareja nos cambian. Nuestro comportamiento e, incluso nuestro autoconcepto, puede modificarse durante una relación de pareja.

Y no nos referimos al enamoramiento y sus efectos en nosotros, tema ya tratado en otro post. Nos referimos a cómo nuestra relación íntima con una persona va moldeando nuestra conducta y nuestro pensamiento.

El efecto Miguel Ángel: Parejas que se «esculpen»

Al igual que si utilizaramos un martillo y un cincel (entiéndase el símil), Drigotas y cols. (1999) denominaron Efecto Miguel Ángel al proceso mediante el cual las parejas en su relación, van «esculpiendo» al otro en la dirección de sus Yo ideales. Vamos por partes.

el Efecto Miguel Ángel

¿Qué es nuestro «yo ideal»?. Nuestro «yo ideal» es todo aquello que nos gustaría ser, tanto a nivel interno como a nivel externo. Son todas aquellas características que nos gustaría tener, capacidades que poseer, aspiraciones y metas.

Ahora que sabemos lo que es el «yo ideal», vamos a ilustrar con un ejemplo en qué consiste el Efecto Miguel Ángel. Imaginemos a una pareja. Pedro y Eva. Eva siempre ha sido muy graciosa y le gusta bromear. Dentro de el concepto que ella tiene de sí misma, se incluye esta característica. Eva cree que es divertida.

Eva conoce a Pedro. Se enamoran y comienzan una relación de pareja. Pero Pedro no encuentra a Eva especialmente divertida o no comparte su sentido del humor. De esta manera, cada vez que Eva bromea o hace chistes, Pedro se muestra frío y cambia de tema. Eva, por tanto, encuentra una respuesta negativa cada vez que lleva a cabo esta conducta, la de bromear.

Con el tiempo, si se repite esta dinámica, Eva irá bromeando cada vez menos hasta que deje de hacerlo por completo. Es muy posible que incluso deje de pensar que es una persona divertida y su autoconcepto cambie. Pedro ha «esculpido» a Eva, tanto en su conducta como, muy posiblemente, en su forma de pensar sobre sí misma.

Este proceso puede darse también en sentido contrario, es decir, que Pedro refuerce la conducta de Eva. Sería de la siguiente manera: La historia comienza igual, con la diferencia de que Pedro comparte el sentido del humor de Eva y contribuye a que ella haga bromas. Eva encuentra una respuesta positiva a su faceta divertida, lo que hará que se fortalezca y se refuerce la idea que tiene de sí misma de que es una persona divertida.

¿Cómo nos afecta el Efecto Miguel Ángel?

Drigotas y cols. (1999) realizaron una serie de estudios para averiguar de qué forma afectaba este efecto a la estabilidad y satisfacción de las relaciones de pareja.

Los investigadores encontraron que, cuando el efecto Miguel Ángel va «moldeando» a los miembros de la pareja de forma que se asemejen a su Yo ideal, los miembros están más satisfechos con la relación y ésta es más estable.

Por el contrario, si se moldean en sentido opuesto, es decir, alejándose de sus Yo ideales (aquello que les gustaría ser), las relaciones tienden a empeorar y los miembros están más insatisfechos.

¿En qué se traduce todo ésto?. La lectura que sacamos de estos estudios es que las relaciones nos cambian y es muy difícil que no lo hagan. Cuanto más íntima y estrecha es una relación, mayor será el «moldeamiento» que tenga lugar en ella ya que es parte de la naturaleza humana y de su forma de relacionarse, reaccionar a la conducta de los demás y que las reacciones de los demás afecten a nuestra conducta.

¿Qué podemos hacer al respecto?. Lo que debemos intentar es construir siempre las relaciones de forma positiva. Debemos reflexionar sobre los límites que estamos dispuestos a aceptar en ese «moldeamiento» y si queremos utilizarlo de forma que contribuyamos al crecimiento de la persona que queremos o lo haremos adaptando su conducta a «nuestro gusto».

Las relaciones sanas se construyen tratando de que ambos miembros se desarrollen plenamente como personas y la pareja sea una fuente de crecimiento para los dos. El efecto Miguel Ángel puede ser un gran aliado o nuestro mayor enemigo.

Imágenes: Pixabay

Ref:

Drigotas. S.M., Rusbult, C.E., Wieselquist, J. y Whitton, S. (1999). Close partner as sculptor of the ideal self: Behavioral affirmation and the Michelangelo phenomenon. Journal of Personality and Social Psychology, 77, 293-323.

Sobre el Autor

María
Psicóloga general sanitaria y directora el proyecto Psicología en el Bolsillo. Ver perfil en menú principal. Si una terapia no nos enseña algo a los dos, psicólogo y paciente, no ha sido una buena terapia. :)
Comments (2)
monica / 28 septiembre 2016

hola tiene muy benos temas pero quisiera estar segura de que sabe de lo que habla, que ha esudiado. Podria enviarme su Biografia ? en su pagina no la encontre. Ya sabe hay muchas personas que inventan paginas solo x marcketing. Quiero saber que esta es profesional. gracias

Responder
María (Admin) / 28 septiembre 2016

Hola Mónica!

Me alegra que disfrutes de los contenidos del blog. 🙂

Respecto a la duda que planteas, puedo decirte que soy licenciada en psicología, además de disponer de otra formación complementaria, lo cual me faculta para realizar las actividades que llevo a cabo en este blog.

Además, si te fijas en la parte final del artículo, comprobarás que existe una referencia bibliográfica que indica el lugar donde puedes encontrar más información sobre el tema del que trata el artículo y los nombres de los investigadores que realizaron los experimentos en los que se basa, por lo que que puedes asegurarte de que la información del artículo no es inventada.

Por otro lado, en esta web no se venden productos ni servicios, ni encontrarás publicidad, no es el objetivo actual de este blog. Psicología en el Bolsillo tiene carácter meramente divulgativo y de entretenimiento. Tratamos temas de bienestar psicológico a nivel general, pero si lo que buscas es consejo de un profesional, un blog no es el lugar adecuado para encontrarlo. Es mejor que visites personalmente a un psicólogo.

Espero haber resuelto tus dudas.

Un saludo 🙂

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