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Trastorno bipolar. Definición y síntomas

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trastorno bipolar

Es importante diferenciar el trastorno bipolar de los cambios de estado de ánimo que se consideran normales y que aparecen en la mayor parte de la población.

Características del trastorno bipolar

Para las personas con trastorno bipolar los estados de ánimo suelen oscilar en semanas de sentirse demasiado «arriba» e irritables (manía o hipomanía) a sentirse tristes y sin esperanza (depresión), con períodos estables en el medio, lo que se conoce como eutimia.

Trastorno bipolar

Una distinción importante entre el trastorno bipolar y las emociones normales de la vida es que, en el caso del del trastorno bipolar, se traducen en incapacidad para manejar las actividades diarias. La persona no puede trabajar o comunicarse de manera efectiva y puede tener un sentido distorsionado de la realidad (por ejemplo, la opinión distorsionada, alta o baja, de las habilidades de uno).

El trastorno bipolar muchas veces cursa con falta de conciencia de la enfermedad, es decir, la persona no es consciente de que está sufriendo un episodio, por lo que se torna fundamental que las personas del entorno cercano permanezcan alerta para detectar los primeros síntomas que avisan de que se acerca otro episodio de manía, hipomanía o depresión. Estos síntomas previos se conocen con el nombre de pródromos.

Ante la presencia de estas señales prodrómicas, se puede trabajar con la persona para evitar que el episodio llegue a desarrollarse, y ese es uno de los objetivos del tratamiento del trastorno bipolar.

El tratamiento puede ayudar a una persona con trastorno bipolar a evitar el desorden y las consecuencias nocivas, como la destrucción de las relaciones personales, la pérdida de empleo y el suicidio.

Síntomas del trastorno bipolar

El DSM-V (2013) señala los siguientes criterios diagnósticos para el trastorno bipolar de tipo I (el que cursa con manía) y de tipo II (el que cursa con hipomanía)

Durante una fase maníaca o hipomaníaca, los síntomas del trastorno bipolar incluyen:

  • Período bien definido de estado de ánimo anormal y persistentemente elevado, expansivo o irritable, y un aumento de la actividad y energía dirigida a un objetivo. Al menos durante una semana, casi todo el día, casi todos los días.
  • Tres o más de los síntomas siguientes, que suponen un cambio significativo en el comportamiento normal de la persona:
    • Aumento de la autoestima o sentimientos de grandeza
    • Disminución de la necesidad de dormir
    • Más hablador de lo normal, presión por mantener la conversación (presión del habla)
    • Fuga de ideas o experiencia de que los pensamientos van a gran velocidad
    • Facilidad de distracción, la atención cambia a focos externos con facilidad
    • Aumento de la actividad dirigida a un objetivo o agitación psicomotora
    • Participación excesiva en actividades que tienen muchas posibilidades de terminar con consecuencias negativas o dolorosas (por ejemplo: compra compulsiva, juergas, inversiones económicas imprudentes)

Para diferenciar el episodio maníaco del hipomaníaco debemos atender al nivel de interferencia y malestar que produce. Si el nivel de malestar es alto y requiere hospitalización estamos ante un episodio de manía. Si el nivel es moderado y no requiere hospitalización estamos ante un episodio de hipomanía.

Durante una fase de depresión, los síntomas del trastorno bipolar incluyen:

  • Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, la mayoría de los días, caracterizado portristeza, ansiedad o vacío.
  • Pérdida significativa del interés o placer al realizar actividades que anteriormente disfrutaba (anhedonia).
  • Pérdida o aumento de peso significativa sin modificar la dieta.
  • Aumento o disminución del sueño (insomnio o hipersomnia).
  • Agitación o retraso psicomotor (inquietud o enlentecimiento de movimientos).
  • Fatiga o pérdida de de energía.
  • Sentimiento de culpabilidad o inutilidad excesiva o inapropiada, más allá de un autorreproche.
  • Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse y de tomar decisiones.
  • Pensamientos de muerte recurrentes, ideas suicidas o intento de suicidio.

Aunque existen métodos escritos para documentar la gravedad y el número de síntomas, estos tests sólo complementan la entrevista. En ningún caso sustituyen la evaluación del profesional de salud mental.

Puedes leer: Cómo ayudar a una persona bipolar: 10 consejos

Imágenes: Pixabay

Sobre el Autor

María
Psicóloga general sanitaria y directora el proyecto Psicología en el Bolsillo. Ver perfil en menú principal. Si una terapia no nos enseña algo a los dos, psicólogo y paciente, no ha sido una buena terapia. :)
Comment (1)
Emoción y ritmo | dondenacelapsicologia / 18 agosto 2015

[…] y vigilia. Nuestro ciclo de estela del sueño puede ser correlacionada directamente con episodios maníacos y depresivos bipolares y la emoción. El uso de arrastre para facilitar el proceso de […]

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